jueves, 23 de agosto de 2007

Los hombres las prefieren Geishas

Si estudiaste para tener una carrera profesional, tenés un trabajo que te permite mantenerte sola, tenés tu casa, tu auto, tu ropa, tus viajes. Si terminás de trabajar y vas al gimnasio, hacés kick boxing, squash, pilates, corrés 5 km por día. Vas a canto, a un curso de aromaterapia, a teatro. Si cuando te queda un día libre te repartís entre tus amigos y tu familia. Y aparte, sabés cocinar, podés elegir un buen vino, hablar de fútbol y economía…. Pero estás sola… querida… ¡ahí está la respuesta!

Los hombres fingen buscar una mujer independiente, cuando en realidad lo que buscan es alguien que necesite de ellos para subsistir, tomar decisiones, que les resalte el ego y no los opaque, ni los haga sentir ni por un segundo inferior. Que los deje ser la cabeza de la relación, para poder recostarse plácidamente en la quietud del reino de Neanderthal.
Lo que básicamente buscan es: una geisha.
Alguien que defienda una cultura arcaica embanderando la feminidad bajo un transparente manto de machismo.

La autosuficiencia femenina es un tema tabú, que en el fondo genera más desprecio que admiración. “Es una machona”, “quien se cree que es”, “malco”, “feminista”, y cantidad de frases por el estilo que van desde la tímida defensa de las murallas masculinas hasta la más feroz estrategia de ataque.

Claro, que una tiene que aprender las reglas para comportarse si tiene una cita: él debe pagar no importa cuan exorbitante sea la cuenta (ojo, en las eternas contradicciones que tienen igual quieren que saques la billetera y aunque sea amagues); no debés tomar la iniciativa; no debés conocer ningún telo; debés dejar que te pase a buscar él con su auto, o inclusive en el taxi aunque tengas que guardar el tuyo en la cochera (a menos que tengas un super auto, él sea un interesado con ganas de alardear y entonces va a estar encantado, pero no te va a durar más que dos salidas); dejar que te maneje en la cama aunque no tenga la menor idea de cómo ponerte; tomar daikiri, vino, Baileys, no whisky o vodka puro; leer la Cosmopólitan y siempre dejarlo ser la estrella.

Y si empezás a entablar una relación más duradera, también tené en cuenta: no tenés pasado, ganás menos que ellos, tenés siempre tiempo para él, aprendés a cocinar (preferentemente como su madre) y soñás con ser ama de casa pero en un futuro muy lejano, porque si no, también se asustan.

Hay que delimitar el impreciso contorno entre el machismo y la caballerosidad, tras la cual se defienden en cualquier batalla, porque una nos ahoga y la otra nos realza. Pero claro, eso nos lleva a otra nota.

Lo que las geishas no se dan cuenta, es que terminan convirtiéndose en la sombra de alguien, y cuando se va, dejan de existir. Se quedan sin nada: trabajo, dinero, amigos, intereses, ¡vida!

Son muy pocos aquellos que se atreven a atravesar el laberinto de los prejuicios de la mano de una mujer autosuficiente al lado y encontrar la salida. Un amigo siempre me dice. “dejá de leer Ana Karenina en la playa, llevate la Para ti, y escondé el libro atrás de la revista, hacete la boluda, decí que sos recepcionista, poné cara de nada, y así vas a conseguir un novio”.

Los hombres quieren que los necesites, porque les cuesta entender que la mejor pareja es la que se elige. La que comparte y no compite. Porque en palabras de ese mismo amigo que está casado con una mujer brillante: “lo que no se dan cuenta los hombres, es que con una mujer inteligente, todo es más fácil”.
Porque hay más entendimiento, menos celos, menos posesión, más libertad. Porque cada uno tiene su vida independiente y se juntan para compartir lo que quieren y no lo que deben.

Así que amigas, en ustedes está la decisión.
Para conseguir uno de estos hombres que tanto abundan, parece que la solución es hacerse la boluda. Engañarlos hasta que caigan. Y cuando estén muertos de amor, poner ovarios y sacar la mujer que hay en vos.

Y si no… tener todo el tiempo esos mismos ovarios para ser la mujer profesional, exitosa, independiente que llegaste a ser, hasta que llegue aquel hombre de los que no abundan y por eso son tan difíciles de encontrar, que te descubra, te admire, y te quiera sin engaños por lo que de verdad sos.

Claro que, si por naturaleza sos una geisha, todo es más fácil.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Los hombres también son, la mayoría de las veces, esclavos de sus parejas... ya sea en la toma de las decisiones, en no dejarlos usar su tiempo libre en cosas que no sean de trabajo o de la pareja. Generalmente son esclavos de la dependencia económica de la fmialia. ¿cuántas mujeres dejarían que su marido se quede en la casa haciendo los quehaceres domesticos, mirando novelas, yendo a las clases de tennis, jugar al golf, etc, mientras ustedes se levantan a las 7.30am, trabajan todo el día y vuelven a la casa a las 21hs? Hoy el 70% de las esposas del país hacen eso.
Quizás, ese 30% de parejas en que los 2 trabajan, ambos se respetan tanto profesionalmente como personalmente, son en los casos donde ellas no se sientan Geishas.
Creo que tanto el machismo como el feminismo son las caras de la misma moneda, y en ambos casos estoy en desacuerdo.

John Doe dijo...

Agregaría que lamententablemente los hombres que te han rodeado son, por lo visto, los que describís. Entonces, siendo vos me preguntaría en que círculos me manejo. Es clarísimo, en determinados lugares la "fauna" es la misma, por ende hay que cambiar de lugar. Por mi lado, me encanta la mujer independiente que trabaje, que tenga sus amigas, que pase lo mismo que pasa el hombre ya que de esta manera el hombre tiene más espacio, la mujer entiende mejor sus problemas y cada uno también sus programas. Uno elige de quien rodearse.
Queda claro que el hombre que describís y te exijo que no generalices, es limitado, no evolucionado y es como que los hombres definamos que a todas las mujeres les gusta el hueco que va a todos los after office, toma Valmont, compra el audi A3, se viste en Etiqueta Negra y usa gel. Es decir, impresentable...........como las mujeres al que le gusta ese estereotipo.

S. dijo...

Anónimo: como eligen las mujeres a los hombre sería otra nota. Yo tampoco estoy a favor del feminismo ni del machismo, ni de ningún extremo. Y si el hombre elige ser esclavo: allá él!

John Doe: realmente no sabés nada de mi vida personal para opinar sobre mi, ni sobre la gente u hombres que me rodean. Por todos los comentarios que hiciste hasta ahora, se nota que no entendés ni el perfil de las notas, y ni siquiera entendés que justamente son: simplemente notas!
No me podés exigir nada, porque la que escribe soy yo. Si tanto te disgusta lo que escribo te sugeriría y agradecería de corazón que leyeras otros blogs y no este. O escribas uno propio donde canalizar tu agresión.

Penelope dijo...

S.: Quizás John Doe quiera utilizar este blog como sitio de levante, haciendo un triste "auto-marketing"...

Christian Javier dijo...

No se si las preferimos geishas... yo si se que soy la gata flora...fea mi actitud.....sin palabras!!!

Anónimo dijo...

"Los hombres también son, la mayoría de las veces, esclavos de sus parejas... ¿cuántas mujeres dejarían que su marido se quede en la casa haciendo los quehaceres domesticos, mirando novelas, yendo a las clases de tennis, jugar al golf, etc,"

Osea perdoname pero no todas las mujeres se levantan a las 7:30 algunas desde las 5 am , crees que es divertido hacer los quehaceres , es decir, lavar los platos 3 veces al dia ,hacer de comer,limmpiar la casa, lavar la ropa ,no tener tiempo ni para ti ,

ya que se levantan , hacen de desayunar, llevan a los niños a la escuela, regraesan y limpian la casa , van por los niños a la escuela, hacen de comer, los llevan a clases de...

quien demonios te dijo que ivan a clases de tennis , que jugan golf, si no es todo del color de rosa

Anónimo dijo...

¡Coincido contigo ... por lo menos los latinos, en su mayoría las prefieren geishas! Creo que es por miedo a la competencia!

Anónimo dijo...

Yo sali con una mujer inteligente Pichona.
Doy fe de lo divertido que fue.
Pero como todo lo bueno, en algun punto se termina.
Con la que yo salia me enseño a leer cosas que jamas hubiera leido y me dio lugar a enseñarle cosas que todavia no sabia.
Miro la vida a travez de mis ojos y la analizo por su cerebro.
fue una buena experiencia.
el problema es que dejan el liston muy alto y despues es complicado reemplazarlas.
Como ya dije yo sali con un pichoncito todavia tierno.
cuando crecen escriben blogs como este.
Y agarrate....